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México · 2 de noviembre de 2026 · 4 min de lectura

Paquete retenido: la estafa del SMS que llega justo cuando esperas un envío

Un SMS dice que tu paquete está retenido y te manda a pagar por un enlace. Por qué funciona y qué hacer si ya diste los datos de tu tarjeta.

Este fraude no gana por ingeniería. Gana por calendario.

Compraste el lunes. El martes la guía apareció en "en tránsito". El jueves ya revisaste el rastreo en el celular más veces de las que vas a admitir. Y ahí suena la notificación: tu paquete no pudo ser entregado.

El mensaje no necesita convencerte de nada. Le basta con explicar algo que ya te tenía inquieto.

El texto que ya circuló en México

En diciembre de 2025 circularon SMS que se hacían pasar por Estafeta. El texto, citado por Dinero en Imagen el 3 de diciembre de 2025, decía: "No podemos contactar al destinatario y su pedido no se puede entregar. Por favor, verifique inmediatamente para evitar retrasos".

El enlace abría una copia del sitio de la paquetería, con colores y logo, y ahí pedía tu correo. Esa es la puerta. Lo que sigue es lo que Scotiabank documenta en su ficha: pedir "números de pasaporte o tarjetas de crédito", o un pago, para liberar el paquete.

Estafeta lo desmintió por su cuenta. En su página de ciberseguridad escribe: "Estafeta NUNCA solicita un pago adicional al destinatario para recibir su envío".

Las tres señales

Primera: el enlace. Una paquetería no te manda a pagar por una dirección que no reconoces. Si el aviso trae link, ese link es el fraude. Y hay un detalle que casi nadie mira: en el sitio real de Estafeta el rastreo se hace con el número de guía, no con tu correo. Dinero en Imagen lo apuntó así: "la página legítima de Estafeta no solicita el correo electrónico para rastrear un paquete".

Segunda: el cobro chiquito. Un monto pequeño hace que la decisión parezca trivial, casi de trámite. Nadie cancela una compra ya hecha por no cubrir un ajuste de aduana.

Tercera: el canal y el apuro. El SMS llega de un número desconocido y siempre tiene prisa. La Comisión Estatal de Seguridad de Morelos describió el patrón el 23 de julio de 2026: "un mensaje de texto que parece provenir de una empresa de mensajería reconocida", que informa de un paquete no entregado y pide hacer clic para "reprogramar la entrega o proporcionar más información". Su conclusión fue corta: "no lo hagan, es un mensaje falso".

Scotiabank describe el mismo guion en su ficha sobre el paquete en aduana: los estafadores "se hacen pasar por funcionarios de aduanas o mensajeros de empresas de entrega" y dicen que el envío está "retenido en la aduana o en una instalación de entrega debido a problemas como impuestos pendientes".

Rastrear sin pasar por el enlace

El rastreo de verdad no empieza en el mensaje. Empieza en tu compra.

Busca el correo de confirmación de la tienda, copia el número de guía y escríbelo a mano en el sitio de la paquetería. Desde la computadora, con la dirección tecleada por ti, no con la que llegó en el SMS.

Si el número aparece y el paquete va en camino, ya sabes de dónde salió el susto. Si no aparece, tampoco significa que esté retenido: significa que ese mensaje no tiene nada que ver con tu envío.

Y si quieres salir de la duda, llama al centro de atención del sitio oficial. Scotiabank lo recomienda así: llamar a la empresa de entrega "utilizando la información de contacto proporcionada en sus sitios web oficiales".

Lo mismo da si el mensaje dice Correos de México, DHL o FedEx. La guía se consulta en el sitio de esa empresa, nunca en el enlace que llegó por SMS.

El caso de Rocío

Rocío pidió una impresora para su taller de invitaciones. Al día siguiente del pedido le llegó el SMS: su paquete estaba retenido y tenía que cubrir un ajuste para liberarlo.

El enlace abrió una página idéntica a la de la paquetería. Escribió su correo, luego los datos de la tarjeta. El cobro pasó sin hacer ruido.

El paquete llegó después, completo y sin cargo extra. El fraude nunca fue el paquete: fue la tarjeta.

Si ya diste los datos

Actúa en el orden contrario al que te dictó el miedo. Primero el banco: llama al número que viene al reverso de tu tarjeta y pide el bloqueo. No marques al teléfono que aparecía en esa página.

Después revisa los movimientos de los últimos días y reporta cualquier cargo que no reconozcas. Un cobro pequeño puede ser el ensayo antes de uno más grande.

Y denuncia. La Unidad Cibernética de la Comisión Estatal de Seguridad recordó "los números de Emergencia 9-1-1 y 089 Denuncia Anónima" para reportar estos mensajes. También sirve avisar a la paquetería por sus canales oficiales: Estafeta pide escribirle por redes sociales si te llega una solicitud de pago en una página que dice ser suya.

Treinta segundos

Abre el correo de tu última compra, copia el número de guía y pégalo en el sitio de la paquetería. Si lo que dice ese rastreo no coincide con el mensaje, bórralo.

En CiberPulso armamos escenarios como este para que practiques la reacción antes de que el SMS te toque un jueves: https://ciberpulso.com/demo

Fuentes

¿Tu equipo detectaría estos mensajes?

La demo son cinco mensajes y sesenta segundos. Al final ves qué señales se te pasaron.

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